Inhalar humo es perjudicial para todas las personas. Todos deben tomar medidas para reducir la exposición (solo en inglés) y prestar atención a los síntomas durante y después de los episodios de humo.
La exposición al humo de incendios puede causar o agravar distintos problemas de salud, que pueden ser desde leves hasta graves. A medida que aumentan los niveles de humo, los efectos pueden empeorar y volverse graves, especialmente en las personas sensibles al humo; consulte la información a continuación. Cualquier persona puede presentar síntomas o problemas de salud.
Estos son algunos de los síntomas:
- Irritación en los ojos, la nariz y la garganta (ardor en los ojos, goteo nasal y tos).
- Fatiga.
- Dolor de cabeza.
- Sibilancias y falta de aire.
- Agravamiento de los síntomas de afecciones preexistentes, en particular de enfermedades pulmonares y cardíacas (ataques de asma, dolor de pecho y ritmo cardíaco irregular).
- Problemas de salud mental y estrés.
Busque atención médica si presenta síntomas graves, como dolor de pecho o dificultad para respirar, durante un episodio de humo de incendios forestales y hasta una semana después.
Personas especialmente sensibles al humo
A medida que aumentan los niveles de humo, sus efectos pueden agravarse, especialmente en los grupos sensibles. Muchas personas corren un mayor riesgo de sufrir consecuencias graves para la salud, entre ellas las siguientes:
- Personas con enfermedades pulmonares, como asma, COPD (por su sigla en inglés, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), bronquitis crónica o enfisema.
- Personas con infecciones respiratorias actuales o recientes, como COVID-19, neumonía, bronquitis aguda, bronquiolitis, resfriado o gripe.
- Personas con problemas cardíacos o circulatorios preexistentes, como insuficiencia cardíaca congestiva o enfermedad de las arterias coronarias.
- Personas con antecedentes de ataque cardíaco o derrame cerebral.
- Personas con diabetes, ya que tienen más probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular no diagnosticada.
- Personas de 18 años o menos, ya que sus pulmones y vías respiratorias todavía están en desarrollo y respiran más aire en relación con su peso corporal que los adultos.
- Personas de 65 años o más, ya que tienen más probabilidades de padecer enfermedades cardíacas o pulmonares no diagnosticadas.
- Personas embarazadas, ya que tanto la persona embarazada como el feto corren un mayor riesgo de sufrir efectos en la salud.
- Personas con necesidades funcionales y de acceso que pueden requerir ayuda adicional debido a alguna afección que limite su capacidad para actuar en una emergencia.
- Personas que fuman o fumaron en el pasado, ya que tienen más probabilidades de presentar una función pulmonar reducida, enfermedades pulmonares o ambas.
- Personas que trabajan al aire libre, ya que suelen pasar más tiempo afuera y pueden estar expuestas al humo durante más tiempo.
- Comunidades de color, ya que con frecuencia han enfrentado inequidades sociales y económicas que aumentan el riesgo de sufrir efectos negativos del humo en la salud.
- Miembros de comunidades tribales y pueblos indígenas, ya que suelen sufrir antes y con mayor intensidad los efectos de los peligros asociados al cambio climático, incluido el humo.
- Personas de bajos ingresos, ya que pueden tener menor acceso a la atención médica o no contar con recursos para costear medidas que reduzcan la exposición.
- Personas sin vivienda o que viven a la intemperie, ya que pasar más tiempo al aire libre puede aumentar su exposición al humo y es posible que no tengan acceso a servicios sociales y de salud.
Recursos adicionales
- Información de emergencia para grupos especiales
- Cómo el humo de los incendios forestales afecta el cuerpo, CDC (por su sigla en inglés, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades)