Para su publicación inmediata: 9 de diciembre de 2025 (25-145-español)
Contacto: Comunicaciones del DOH
La WCHA (por su sigla en inglés, Alianza de Salud de la Costa Oeste) está en desacuerdo con el Comité de Asesoramiento de los CDC (por su sigla en inglés, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) con respecto al cambio de la recomendación de vacunar a los niños y a las niñas contra la hepatitis B, la cual ha reducido en un 99 por ciento los casos de infección en niños y niñas.
OLYMPIA. La Alianza de Salud de la Costa Oeste (WCHA) respalda con énfasis que se continúen ofreciendo servicios de vacunación de rutina contra la hepatitis B a todos los recién nacidos, con la primera dosis administrada dentro de las primeras 24 horas posteriores al nacimiento para los recién nacidos que pesen al menos 2,000 gramos (4 libras, 7 onzas), hasta finalizar el esquema de vacunación. Esta recomendación está alineada con las directrices de organizaciones médicas nacionales de confianza, como la Academia Norteamericana de Pediatría (solo en inglés), el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (solo en inglés) y la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (solo en inglés).
El cambio del ACIP con respecto a la inmunización contra la hepatitis B carece de evidencia confiable
El ACIP (por su sigla en inglés, Comité de Asesoramiento sobre Prácticas de Inmunización) ha votado por poner un fin a la recomendación universal de administrar la vacuna contra la hepatitis B a todos los recién nacidos, una estrategia que ha reducido en un 99 por ciento los casos de hepatitis B infantil en los Estados Unidos. Además de esto, el ACIP ha votado a favor de que los padres y las madres consulten con su proveedor de atención médica acerca de la realización de análisis de sangre posteriores a cada dosis de vacunas del esquema de vacunación. No hubo ninguna evidencia confiable que respaldara estos cambios. Retrasar la dosis de nacimiento de la vacuna contra la hepatitis B y emplear análisis de sangre para guiar el proceso de vacunación aumentará los casos de enfermedades hepáticas y cáncer de hígado entre niños, niñas y personas adultas, sin evidencia de que exista algún beneficio para el bienestar de las personas.
Mediante una revisión del Proyecto de Integridad de las Vacunas, se descubrió que la vacuna contra la hepatitis B es segura independientemente del momento en que se administre y que retrasar la primera dosis no implica ningún beneficio para el bienestar de quienes la reciban. Retrasar la primera dosis aumenta el riesgo de infección, así como la posibilidad de no completar el esquema de vacunación, el cual se requiere para brindar una protección duradera a largo plazo. Muchas personas con hepatitis B crónica desconocen que están infectadas y los infantes pueden contagiarse a través de contactos en el hogar u otros contextos luego de su nacimiento. La dosis de nacimiento actúa como una barrera de seguridad fundamental para proteger a los recién nacidos contra infecciones. Se desconoce qué tan protegidos estarán los niños y las niñas contra la hepatitis B, o por cuánto tiempo lo estarán, si no reciben el esquema completo de vacunación. La recomendación no comprobada de realizar análisis de sangre para determinar la cantidad de dosis contra la hepatitis B que deben aplicarse expondrá a los infantes a extracciones de sangre dolorosas e innecesarias, incrementará los costos de atención médica, retrasará la inmunización y reducirá la protección contra la infección en cuestión. Se ha demostrado que completar el esquema de vacunación ofrece la mejor protección.
Importancia de la “dosis de nacimiento” de la vacuna contra la hepatitis B
La hepatitis B es un virus muy contagioso que ataca al hígado y puede provocar enfermedades hepáticas crónicas, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y la muerte. Se propaga con facilidad: incluso sin que haya sangre o fluidos corporales visibles, y puede sobrevivir en superficies hasta siete días. Antes de que en los Estados Unidos se adoptara la recomendación de vacunación universal infantil contra la hepatitis B en 1991, miles de niños y niñas se infectaban cada año, tanto al nacer como durante la infancia. Los infantes, niños pequeños y niñas pequeñas tienen una vulnerabilidad mayor: hasta un 90 por ciento de los infantes infectados al nacer desarrollan infecciones crónicas y un 25 por ciento de los niños y las niñas infectados mueren de forma prematura a causa debido a enfermedades relacionadas con la hepatitis.
La vacuna contra la hepatitis B es efectiva, muestra un buen nivel de tolerancia y cuenta con décadas de datos a nivel mundial que respaldan su seguridad. Debe continuar ofreciéndose a los padres y a las madres al momento del nacimiento de sus niños y niñas. La vacunación universal de recién nacidos dentro de las 24 horas posteriores a su nacimiento, complementada con las vacunas del esquema de vacunación, es esencial para proteger a los infantes, niños pequeños y niñas pequeñas, que son quienes corren un riesgo mayor de sufrir complicaciones a causa de la hepatitis B.
La Alianza de Salud de la Costa Oeste
La Alianza de Salud de la Costa Oeste se formó para garantizar que las recomendaciones sobre temas de salud pública se basen en la ciencia, la efectividad y la seguridad en una época en la que los cambios del liderazgo de los CDC, la disminución de la transparencia y del compromiso de los paneles de asesoramiento clave han puesto en duda la capacidad del gobierno federal para abordar los desafíos vinculados a la salud pública del país.
Nuevo estatuto de la WCHA
La WCHA ha establecido un estatuto que determina los principios compartidos y el alcance que guía su labor. California, Oregón, Washington y Hawái formaron la Alianza de Salud de la Costa Oeste para defender la integridad de las estrategias efectivas de salud pública que protegen la salud de nuestras comunidades. A través de esta asociación, la WCHA trabajará en forma colaborativa sobre la revisión de los mejores métodos científicos disponibles, y la mejor evidencia, para realizar recomendaciones unificadas que respalden la seguridad, la eficacia, la transparencia, la accesibilidad y la confianza.
Metas y objetivos de la WCHA
Las metas y los objetivos de la WCHA incluyen lo siguiente:
- Trabajar en conjunto para garantizar que el público tenga acceso a información confiable
- Coordinar esfuerzos para reducir la confusión y fortalecer la confianza en la salud pública
- Brindar declaraciones de postura, recomendaciones de políticas y pautas basadas en evidencia
- Buscar alinearse con organizaciones profesionales nacionales respetadas
- Compartir herramientas y prácticas recomendadas
Principios compartidos de la WCHA
Para proteger la salud de nuestras comunidades, la Alianza de Salud de la Costa Oeste trabajará para garantizar que nuestras estrategias de salud pública se basen sobre los mejores métodos científicos disponibles. De forma independiente, impulsaremos estrategias diseñadas conforme a nuestras leyes, geografías, historias y comunidades de carácter único, empleando los siguientes principios compartidos como fundamento de nuestra alianza:
- La salud como derecho: establecemos que todos los miembros de nuestras comunidades tengan acceso a atención médica e información de calidad.
- Ciencia e integridad: asumimos el compromiso de liderar nuestra labor junto a la ciencia, y a sustentar nuestras políticas y recomendaciones con investigaciones rigurosas, experiencia clínica y décadas de prácticas comprobadas de salud pública. Nos comprometemos a reevaluar nuestras recomendaciones a medida que se obtengan datos nuevos.
- Transparencia y confianza: nuestras comunidades merecen una comunicación clara y transparente sobre la salud, respaldada por la ciencia. Protegeremos la confianza pública mediante la honestidad, la claridad y la responsabilidad.
- Responsabilidad vinculada a la salud pública: asumimos la responsabilidad que se nos confiere para proteger y promover la salud del público. Brindaremos nuestros servicios de manera acorde con esa confianza, priorizando la prevención y la atención basada en la evidencia con el fin de salvar vidas.
- La equidad como valor central: nos comprometemos a brindarles a todos los miembros de nuestras comunidades la oportunidad de obtener el nivel más alto de salud y a eliminar los obstáculos que impiden el acceso a la atención basada en evidencia, en especial para las comunidades marginadas o afectadas de forma desproporcionada.
- Soberanía tribal: afirmamos y respetamos la soberanía tribal al reconocer la autoridad de las tribus sobre sus propios servicios de salud. También reconocemos las disparidades de salud que afectan a las comunidades indígenas.Cobertura y acceso: abogamos por una cobertura integral de servicios preventivos por parte de las personas pagadoras.
Alcance planificado del trabajo de la WCHA
El alcance de la WCHA estará enfocado en lo siguiente:
- Evaluar y abordar situaciones que impliquen una amenaza para las políticas y las recomendaciones de salud pública a nivel nacional
- Revisar datos, información e informes provenientes de organizaciones profesionales científicas y clínicas confiables que empleen metodologías basadas en evidencia y documentos fuente para evaluar los cambios a aplicar a las políticas de salud pública
- Desarrollar declaraciones de postura, recomendaciones de políticas y pautas vinculadas a la salud pública unificadas
- Abordar las necesidades de comunicación y combatir la desinformación y la información engañosa
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